Entonces en la escala de la tierra
he subido
entre la atroz marana de las
selvas peridas
hasta ti, Macchu Picchu.
Alta ciudad de piedras escalares,
por fin morada del que lo terrestre
no escondio en las dormidas vestiduras.
En ti, como dos lineas paralelas,
la cuna del relampago y del hombre
se mecian en un vientto de espinas.
Second segment
Muertos de un solo abismo,sombras de una hondonada,
la profunda, es así como al tamaño
de vuestra magnitud
vino la verdadera, la más abrasadora
muerte y desde las rocas taladradas,
desde los capiteles escarlata,
desde los acueductos escalares
os desplomasteis como en un otoño
en una sola muerta.
Hoy el aire vacío ya no llora,
ya no conoce vuestros pies de arcilla,
ya olvidó vuestros cántaros que filtraban el cielo
cuando lo derramaban los cuchillos del rayo,
y el árbol poderoso fué comido
por la niebla, y cortada por la racha.
Él sostuvo una mano que cayó de repente
desde la altura hasta el final del tiempo.
Ya no sois, manos de araña, débiles
hebras, tela enmarañada:
cuanto fuistes cayó: costumbres, sílabas
raídas, máscaras deluz deslumbradora.
Pero una permanencia de piedra y de palabra:
la ciudad como un vaso selevantó en las manos
de todos, vivos, muertos, callados, sostenidos
de tanto muerte, un muro,de tanta vida un golpe
de pétalos de piedra: la rosa permanente, lamorada:
este arrecife andino de colonias glaciales.
Cuando como una herradura de élitros rojos, el cóndor
furibundo
me golpea las sienes en el orden del vuelo
y el huracán de plumas carniceras barre el polvo sombrío
de las escalinatas diagonales, no veo a la bestia veloz,
no veo el ciego ciclo de sus garras,
veo el antiguo ser, servidor, el dormido
en los campos, veo un cuerpo, mil cuerpos, un hombre, mil mujeres,
bajo la racha negra, negros de lluvia y noche,
con la piedra pesade de la estatua:
Juan Cortapiedras, hijo de estrella verde,
Juan Piesdescalzos, nieto de la turquesa,
sube a nacer conmigo, hermano.
Mírame desde el fondo de la tierra,
labrador, tejedor, pastor callado:
domador de guanacos tutelares:
albañil del andamiodesafiado:
aquador de las lágrimas andinas:
joyero de los dedos machacados:
agricultor temblando en la semilla:
alfarero en tu greda derramado:
traed a la copa de esta nueva vida
vuestros viejos dolores enterrados.
Mostradme vuestra sangre y vuestro sucro,
decidme: aquí fuí castigado,
porque la joya no brilló ola tierra
no entregó a tiempo la piedra o el grano:
señaladme lapiedra en quecaísteis
y la madera en que os crucificaron,
Yo vengo a hablar por vuestra boca muerta.
A través de la tierra juntad todos
los silenciosos labios derramados
y desde el fondo habladme todaesta larga noche,
como si yo estuviera con vosotros anclado.
Contadme todo,cadena a cadena,
eslabón a eslabón, y paso a paso,
afilad los cuchillos que guardasteis,
ponedlos en mi pecho y en mi mano,
como un río de rayos amarillos,
comoun río de tigres enterrados,
y dejadme llorar, horas días, años,
edades ciegas, siglos estelares.
Dadme el silencio, el agua, la esperanza.
Dadme la lucha, el hierro, los volcanes.
Apegadme los cuerpos como imanes.
Acudid a mis venas y a mi boca.
Hablad por mis palabras y mi sangre.